COMPRA CENTENARIOS, PERO HAZLO BIEN

COMPRA CENTENARIOS, PERO HAZLO BIEN

[Por Sergio Gil]
Centenario
 

En la edición de mayo de Inversionista, Mauricio Vera le comenta al Dr. Milton que al comprar centenarios en un banco, le entregaron piezas maltratadas. El gerente de la sucursal dijo que no importaba el estado de las monedas, pues el banco se las recompraría al precio vigente. El Dr. Milton amablemente respondió de la siguiente forma:

“Con respecto a los centenarios, el valor de las monedas que compras está en función del peso de los metales que las componen más el costo de la acuñación. Si una moneda está deteriorada, su valor ciertamente disminuye”.

Me gustaría profundizar un poco más en este tema.

En principio debemos entender la diferencia entre monedas y medallas:

  • Monedas son las piezas que sirven para la comercialización de bienes y servicios, que representan un valor económico definido, el cual está respaldado por el banco central que las emite. Su principal característica es que son piezas de uso corriente.
  • En cambio, las medallas son piezas de metal acuñadas con un motivo en particular, y cuyo valor está en función de la oferta y la demanda. En este caso, y como lo menciona el Dr. Milton, su valor está en función del peso del metal precioso del que están hechas y la acuñación.

Para el caso específico de los centenarios (pero aplica a cualquier otra medalla elaborada en metal precioso), hay que entender cuál es la finalidad de su adquisición, independientemente del motivo de compra –el cual puede ser para regalo o para contemplación particular–. Es verdad que el banco puede realizar la recompra de las piezas al precio vigente, porque el precio de los centenarios se cotiza todos los días y se usa como referencia el precio de la onza de oro (el centenario pesa 41.667 gramos y mide 37 milímetros de diámetro).

Sin embargo, el banco no es el único medio para la recompra de este tipo de monedas. Hay otro mercado: el de los aficionados a la numismática. Ahí no sólo juega el valor comercial, sino que se aprecia el estado físico de las piezas y está dispuesto a pagar un sobreprecio si están en condiciones impecables.

Del mismo modo aumenta su valor cuando se trata de piezas de edición limitada o de cierta rareza, situación que es aún más apreciada por los coleccionistas.

Pero como sucedería con cualquier otra compra que hagas, ¿te gustaría que los bienes que adquieres estuvieran maltratados o preferirías que estuvieran en condiciones impecables?

Así que, no importa que te prometan la recompra de tus centenarios al precio vigente, exige que estén impecables, y si no, siempre tienes la opción de comprarlos en otra institución bancaria.

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